Hipoteca Bonificada de Caja Madrid
Las hipotecas bonificadas se basan en un sistema mediante el cual se puede reducir el tipo de interés hasta en un 0,50%. A cambio, el cliente debe contratar otros servicios con la entidad, como la domiciliación de nómina o algún tipo de seguro.
Caja Madrid fue una de las primeras entidades en lanzar este tipo de producto. Su Hipoteca Bonificada permite reducir hasta un 0,20% el tipo de interés, del cual, por cierto, no se informa en su página web. A cambio, el cliente debe contratar los siguientes servicios:
- Domiciliación de nómina
- Domiciliación de recibos
- Contratación de tarjeta de crédito
- Contratación de seguro de hogar
A simple vista puede parecer un exceso de requisitos, pero lo cierto es que se trata prácticamente de las mismas condiciones que exigen muchas otras hipotecas no bonificadas. No obstante, puesto que Caja Madrid no ha publicado el tipo de interés que se aplica a esta hipoteca, no podemos saber si la reducción ya está pensada e incluida una subida para que al final el cliente salga "comido por servido". Es decir, que la bonificación no sea tal porque el diferencial aplicable sea excesivamente alto.
En cualquier caso, la Hipoteca Bonificada de Caja Madrid financia hasta un 85% del valor de tasación y ofrece hasta 40 años como plazo de amortización. Además, se puede elegir entre tipo de interés fijo, variable o mixto y realizar la revisión de forma semestral. Todos estos datos la convierten, a simple vista, en una de las hipotecas más cómodas del mercado. Pero, insistimos, Caja Madrid omite un dato fundamental, el tipo de interés.
Hipoteca Joven de Caja Duero
Muchos jóvenes se lamentan de que les ha tocado el peor momento para plantearse la idea de comprar una vivienda. El alquiler es una opción, pero llega un momento en que se tiene la impresión de que se está tirando el dinero en lugar de invertirlo.
Como se viene repitiendo últimamente hasta la saciedad, las concesiones de hipotecas se han reducido y los requisitos se han endurecido debido a la mala situación financiera y la falta de confianza. No obstante, merece la pena estudiar opciones que, quién sabe, pueden ser viables.
Comprar una vivienda sobre plano
Tal y como está ahora mismo el mercado inmobiliario y también la política de concesión de préstamos, una persona que se plantee comprar una vivienda debe analizar muy bien la operación que se dispone a realizar. Debe valorar el compromiso que va a adquirir con el banco, su situación actual y las previsiones sobre su futuro laboral y económico.
Pues bien, si la vivienda que va a comprar aún no está construida o se encuentra en fase de construcción, las cautelas deben multiplicarse, porque cabe la posibilidad de que la empresa se disuelva antes de finalizar el proyecto y el comprador se encuentre, como se dice vulgarmente, sin perro y sin collar.
Los parados pueden aplazar el 50% de la hipoteca
El Instituto de Crédito Oficial ha anunciado una nueva línea de financiación a la que pueden acogerse los trabajadores por cuenta ajena que lleven al menos tres meses en el paro y los autónomos que hayan tenido que dejar de trabajar o que tengan ingresos inferiores al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), que es el índice que sustituye al Salario Mínimo Interprofesional y que actualmente está en 527 euros.
Esta línea está vigente desde el 1 de marzo de 2009 hasta el 28 de febrero de 2011. Es decir, que ya se puede solicitar en la entidad bancaria en la que se contratase el préstamo, aunque no es seguro que ya se aplique. De ser concedida, esta moratoria prevé un aplazamiento de hasta el 50% en las cuotas mensuales de la hipoteca hasta un máximo de 500 euros. Eso sí, el préstamo debe estar firmado con anterioridad al 1 de septiembre de 2008 y tener un valor igual o inferior a 170.000 euros. El plazo de amortización de la deuda aplazada comenzará en marzo de 2011 y podrá ser de un máximo de 15 años.
El truco, o la letra pequeña, está en las entidades. Son ellas, los bancos y cajas de ahorro, las que deciden adherirse o no a esta línea de financiación y, de ser así, las que deciden la concesión o denegación de la moratoria. El banco estudiará la viabilidad de la ayuda en cada caso concreto, prestando especial atención a la previsión en lo que se refiere a la capacidad de pago futura del cliente.
Por otra parte, quienes planeen solicitarlo deben tener en cuenta de que cuando finalize el plazo de moratoria tendrán que pagar toda la cuota de la hipoteca más lo aplazado, esto último con un tipo de interés del Euríbor más 0,80%. Para casos extremos de clientes que no puedan devolver al banco las cantidades aplazadas, el ICO ha previsto hacerse cargo de la morosidad hasta un límite del 12% del total. A partir de esa cantidad, las pérdidas las asumiría el banco, según explica el diario Cinco Días.
De todas formas, quizá lo más aconsejable, y también lo que intentará el banco, es renegociar las condiciones del contrato. Tengamos en cuenta que el plazo finalizará y nos encontraremos con una deuda sobre la deuda. Que compense o no dependerá de cada caso concreto.
Cómo y cuándo se revisa una hipoteca
Últimamente estamos asistiendo a una caída de los tipos de interés. Hoy, sin ir más lejos, el Banco de España ha confirmado que en el último año el Euribor ha descendido más de dos puntos porcentuales, situándose en el 2,135%.
En vista de esto, mucha gente se preguntará cuál es el procedimiento que se sigue al revisar una hipoteca para aprovechar los descensos de los tipos. Pues bien, lo primero que hay que saber es cuándo se revisa nuestra hipoteca. Está especificado en el contrato, y puede ser de forma anual o semestral. Por supuesto, hay que tener claro cuál es el índice de referencia de nuestra hipoteca. El utilizado para la mayoría de las hipotecas es el Euribor, pero es posible que se haya tomado otro índice como referencia.
Lo habitual es que el Banco tome como referencia el Euribor publicado dos meses antes de la fecha estipulada en el contrato para la revisión. El Banco de España publica este índice en el BOE en los cinco primeros días de cada mes, refiriéndose al mes anterior (hoy se ha hecho público el Euribor correspondiente a febrero), de modo que a quien tuviese que revisar la hipoteca este mes, no se le aplicaría el Euribor publicado hoy por el Banco de España. Los bancos utilizan este período de dos meses para poder prever los ingresos que obtendrán hasta la siguiente revisión hipotecaria.
La pregunta es: ¿qué hago si tengo contratada la revisión para dentro de un año pero quiero aprovecharme ahora de las fuertes bajadas que se están produciendo? Lo cierto es que verse atrapado en un préstamo a un tipo de interés alto es un riesgo que se ha de asumir al contratar una hipoteca de tipo variable. Además, el banco no se hace responsable de las posibles fluctuaciones de tipos. Todo esto lo aceptamos al firmar el contrato. Ahora bien, no es plato de buen gusto estar pagando más cuando se podría pagar menos. En ese caso, la única posibilidad es acudir al banco e intentar renegociar las condiciones del contrato. Eso, o solicitar una subrogación y llevarse la hipoteca a otro banco que mejore las condiciones.
En cualquier caso, quizá a quienes contrataron la hipoteca hace un año y la tengan que revisar en marzo, les alegrará saber que pagarán hasta 2.500 euros anuales menos.

