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15Abr/100

Cambio de hipoteca: ¿Compensa?

La subrogación o cambio de banco en la tenencia de una hipoteca es una operación que, a priori, está destinada a que los usuarios mejoren sus condiciones en el crédito hipotecario. Pero como todo en esta vida, muchas veces, depende de las circunstancias. "Yo soy yo y mis circunstancias", decía Ortega y Gasset.

Para saber si compensa o no el cambio de hipoteca debemos mirar hacia las condiciones de la hipoteca en su conjunto, tanto de la hipoteca actual como del crédito hipotecario al que queremos pasarnos. Esto es, a todos los elementos que las componen: TAE, productos asociados, plazo, comisiones y los gastos de la subrogación.

En un principio, lo más importante es el dinero que nos cuesta pagar nuestro crédito, esto es, el tipo de interés al que está sujeto. Lo más habitual es que el nuevo crédito hipotecario lo rebaje y, por eso, covenga el crédito, aunque luego habrá que mirar otras variables. Muchos se quieren cambiar también, huyendo de la clausula de suelo. En ese caso, hay que valorar cuánto tiempo van a seguir los tipos de interés bajos.

No obstante, lo ideal es que nos asesoren sobre la subrogación, de modo que nos digan cuál es la mejor opción.

Para continuar, tenemos que conocer cuánto nos costará cambiar de banco, lo que incluye los gastos de notaría, gestoría, nueva tasación y comisión por cancelar la antigua hipoteca, en caso de que la tenga. Este dinero puede ser determinante para la decisión, por lo que tenemos que enterarnos bien de cuánto nos va a suponer.

Es imprescindible preguntar, pues hay ciertos bancos que pagan varios o todos los gastos que supone el cambio, o pagan hasta una cierta cantidad de dinero. Por ejemplo, la Hipoteca Cambio de Banco Bonificada de Barclays corre con este tipo de trámites hasta los 3.000 euros.

Otro de los handicaps a la hora de saber si compensa o no realizar el cambio de hipoteca es conocer cuál es el grado de vinculación que nos exige, o lo que es lo mismo, los productos asociados que tendremos que contratar paralelamente al crédito hipotecario. Todos los servicios que nos ofrecen nunca serían innecesarios, pero ¿realmente  los hubiéramos contratado de no ser imprescindibles para hacernos con el otro producto financiero?

A parte de consideraciones personales, siempre necesarias (recuerden a Ortega y Gasset), lo más importante financieramente hablando es el precio. Pregunten siempre cuánto va a suponer añadir estos productos a su cesta e inclúyanlo en el presupuesto que les hará tomar una decisión.

Después de calcular cuánto suponen estos gastos, estaremos preparados para conocer si compensa o no el cambio de hipoteca. Aunque muchas veces no es fácil hallar las condiciones a partir de las cuales el nuevo crédito es rentable en comparación con el anterior, hay acercamientos.

Los expertos aseguran que desde el 0,15% de diferencial por encima del anterior crédito, el cliente se beneficia, pero estar en ese ratio o cerca, reporta unas ventajas mínimas. Cuánto más se aleje, mejor será. Ahora, cada uno a hacer sus cálculos. Nunca hay dos casos iguales.

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