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23Mar/090

Comprar una vivienda sobre plano

Tal y como está ahora mismo el mercado inmobiliario y también la política de concesión de préstamos, una persona que se plantee comprar una vivienda debe analizar muy bien la operación que se dispone a realizar. Debe valorar el compromiso que va a adquirir con el banco, su situación actual y las previsiones sobre su futuro laboral y económico.

Pues bien, si la vivienda que va a comprar aún no está construida o se encuentra en fase de construcción, las cautelas deben multiplicarse, porque cabe la posibilidad de que la empresa se disuelva antes de finalizar el proyecto y el comprador se encuentre, como se dice vulgarmente, sin perro y sin collar.

Vamos por partes. Cuando se formaliza la compra de una vivienda sobre plano, se suele entregar cierta cantidad de dinero a cuenta como señal. El promotor debe depositar ese dinero en una cuenta destinada única y exclusivamente a ese menester, y sólo podrá utilizarlo para cubrir gastos que tengan que ver con la construcción en sí.

Lo más importante, sin embargo, es tener la seguridad de que el dinero que entregamos está a buen recaudo, y no me refiero a que esté en el banco, sino a que exista una garantía de devolución en caso de que la empresa se vaya a pique y las viviendas no lleguen a entregarse. Para tener esa seguridad, el promotor debe haber contratado un seguro o disponer de un aval bancario que garantice el pago de las cantidades entregadas a cuenta. El comprador de la vivienda sobre plano debe exigir un documento que acredite este extremo antes de firmar el contrato. De lo contrario, digamos que estaría confiando "en que todo vaya bien".

Y no es tan raro. De hecho, es lo que se ha venido haciendo durante todos estos años de bonanza económica, cuando los pisos proliferaban por doquier y las empresas no se planteaban la posibilidad de no poder efectuar la entrega. Igual que las empresas, tampoco se lo planteaban los compradores. Y ese fue el error de quienes adquirieron una vivienda sobre plano a Martinsa Fadesa, ejemplo tristemente ilustrativo de las consecuencias de no asegurar el dinero que se entrega a cuenta.

Antes de llegar a eso, hay que exigir y no dejarse engañar. No hay que dejar ningún cabo suelto. Documento acreditativo de la existencia de aval... o compra descartada.

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