Consecuencias de alargar el plazo de la hipoteca
Pagar una vivienda cuesta dinero y partimos de esa realidad. Si la hipoteca es un gasto que ocupa una gran parte de los esfuerzos de los ciudadanos, lo ideal es tener información de todas las maneras posibles de pagar menos. Lo que pasa es que medidas como alargar el plazo de la hipoteca, que en un principio desahogan al consumidor, pueden salir caras, finalmente.
Otra de las opciones que se pueden contemplar para ahorrar es el cambio de banco en la hipoteca, a fin de reducir el tipo de interés que se paga por el crédito.
Por eso, a igualdad del resto de elementos, cuando alargamos el plazo, pagaremos menos mes a mes, porque se divide entre más tiempo, pero al final, al calcular los intereses se pagará más, porque el crédito tiene más vida.
En caso de tener problemas con los números, siempre se puede utilizar una calculadora de hipotecas, que aportando datos como importe del crédito hipotecario, plazo de amortización y tipo de interés, nos dirá cuánto tenemos que pagar como cuota.
El cambio de hipoteca o subrogación, por ejemplo, se basa también en el tipo de interés, que al dejar constantes el resto de variables, reduce la cuota, tanto mensual, como total.
El crédito hipotecario es un producto que tiene largos plazos de amortización porque es una operación costosa, en relación a los altos precios de las viviendas. El periodo de tiempo para pagar suele oscilar entre los 20 años y los 40 ó 50 años.
Podemos decir que la operación financiera de alargar el plazo de la hipoteca no es rentable financieramente, por lo que solo la aconsejamos a aquellos que estén con “el agua al cuello” como se suele decir. En cambio, si se puede hacer un esfuerzo conviene mantener un plazo menor y pagar menos intereses.
Como recordatorio, debemos tener presente que a la hora de pensar en una hipoteca tenemos que contemplar las siguientes directrices: TAE más bajo, menor plazo posible y cuanto menor sea el importe, menos pagaremos.
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