Renovarse o morir. Así de contundente es el día a día de las inmobiliarias. Aunque el Euribor no haga nada más que bajar y bajar, situándose en el actual 1,44%, quinto mes consecutivo de caída, las hipotecas siguen siendo misión imposible para los futuros compradores de viviendas.
Los requisitos para la concesión de un crédito hipotecario se han endurecido debido a los momentos difíciles por los que está pasando la economía puesto que cada vez se exigen más garantías. Una de las imprescindibles es, en la mayoría de los casos, tener un contrato indefinido, y tal como están las cosas ahora es más fácil que te toque la lotería que tener uno.
La urgencia por vender de algunos promotores y entidades financieras han hecho que los expertos se devanen los sesos con el objetivo de encontrar una medida eficaz para poner fin a las ventas bajas. Y así nació la "Ruta del embargo".
Según los últimos datos publicados hoy, el número de personas desempleadas que ya ha dejado de recibir prestación o subsidio por desempleo supera el millón. Es una suposición bastante lógica que muchas de esas personas tienen un préstamo hipotecario que contrataron cuando nadie podía prever la crisis que se avecinaba o cuando sus previsiones de futuro laboral pasaban por la estabilidad. Sin embargo, nadie parece estar a salvo de las nefastas consecuencias que trae consigo la actual situación económica. La pregunta del millón es: ¿qué pasaría si dejase de pagar las cuotas de mi hipoteca?